Es una de las preguntas más habituales en reformas de cocina y baño en pisos con cierta antigüedad: ¿hace falta cambiar las tuberías o puedo dejarlas y ahorrarme esa parte del presupuesto?
Señales de que la instalación está al límite
Presión de agua baja o irregular, agua con color o sabor metálico, humedades recurrentes en las mismas zonas, o tuberías de plomo o hierro galvanizado (habituales en edificios de antes de los años 80) son señales claras de que conviene renovar antes de cerrar paredes de nuevo.
Por qué conviene revisarlo antes de alicatar
Cambiar una tubería después de haber alicatado significa romper el alicatado nuevo para acceder a ella. Por eso, en cualquier reforma de cocina o baño donde vamos a levantar suelo o pared, revisamos primero el estado real de la instalación, aunque el cliente no nos lo haya pedido explícitamente.
No siempre hay que cambiar toda la instalación del edificio: en muchos casos basta con renovar el tramo que da servicio a la estancia que se reforma, siempre que el resto esté en condiciones aceptables.